Medio independiente · Sin línea partidistaopinioncolectiva.com
Ana García

Ana García

Perspectiva progresista

Politóloga y activista de derechos civiles, Guatemala

El pacto de corruptos no murió: se reorganizó

Cambiar nombres en el poder sin transformar las estructuras es cosmética política. Guatemala necesita más que elecciones limpias.

·5 min de lectura

Hay una ilusión peligrosa que recorre los pasillos del poder en Guatemala: la idea de que ganar una elección equivale a transformar el Estado. No es así. Nunca lo ha sido.

El llamado 'pacto de corruptos' —esa red informal de intereses que conecta a políticos, empresarios, militares y operadores judiciales— no desapareció con el triunfo electoral de 2023. Se reorganizó. Cambió de traje. Aprendió a hablar el lenguaje de la democracia mientras seguía operando con la lógica del saqueo.

Lo vemos en el Congreso, donde bancadas que se presentaron como 'independientes' votan sistemáticamente en bloque con los mismos intereses de siempre. Lo vemos en las municipalidades, donde los contratos de obra pública siguen adjudicándose a las mismas empresas con los mismos sobreprecios. Lo vemos en el sistema judicial, donde los intentos de reforma son bloqueados con una eficiencia que solo puede explicarse por una coordinación muy bien organizada.

El problema no es de personas. Es estructural. Guatemala tiene instituciones diseñadas —o capturadas— para servir a intereses privados, no al bien común. Mientras eso no cambie, ningún gobierno, por bien intencionado que sea, podrá transformar realmente el país.

¿Qué hacer entonces? La respuesta incómoda es que el cambio real no viene de arriba. Viene de la construcción paciente de ciudadanía organizada, de medios independientes, de comunidades que exigen rendición de cuentas. Viene, en parte, de espacios como este.